Etiquetas En El Clóset

Etiquetas que nos rehusamos a retirar de las prendas, un escenario que resulta común en el clóset. ¿Será acaso síntoma de la compulsión por comprar?

¿Cuántas prendas tienes en el clóset con etiquetas puestas? ¿En los cajones también tienes? ¿Has pensado la razón que hay detrás de la decisión de guardarlas tal como las trajiste de la tienda? ¿Será un muestra de que tenemos compulsión por las compras? ¿Ha sido una compra por la emoción del momento? ¿Ya estamos pensando en devolverla o cambiarla apenas ha sido comprada? Estamos en confianza, vamos a confesarlo, casi todos tenemos al menos una prenda, accesorio o par de zapatos que guardamos sin haberle quitado la etiqueta o desechado su empaque, incluso, si el empaque es sellado, sin siquiera sacarlo de él.

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Compulsión, Entre Deseo Y Necesidad.

La compulsión ocurre cuando tenemos una necesidad imperante de hacer algo una y otra vez; esto representa una falta de control de impulsos. Ya sea porque abusamos de sustancias, padecemos autoestima baja, trastornos de alimentación, de los estados de ánimo o situaciones de ansiedad, nos hacen gravitar a la posibilidad de padecer un trastorno de compras compulsivas TTC (CBD por sus siglas en inglés). Como toda compulsión la emoción que sentimos con la compra decae al llegar a casa. Entonces es ahí que guardamos todo en el clóset o en los cajones para no usarlo nunca. Confundimos la necesidad con el deseo. Esto a la larga nos lleva a complicaciones financieras pues nunca haremos tantos recursos como con la velocidad que los gastamos.
Aunque aquí me refiero a los artículos para vestir, también utensilios de hogar, blancos o cualquier otra cosa son materia de las compulsiones por comprar. Objetos y prendas por igual se acumulan con etiquetas o empaques sin abrir. Llega a ser tan lamentable que en casos severos las cosas ni siquiera son guardadas y empiezan a invadir los espacios. Estos casos requieren de profesionales de la salud para tratar la compulsión antes que nada.

Indecisión, La Insoportable Volubilidad Del Ser.

Ahora bien, hay casos que no tienen que ver con compulsiones, hay casos que se suscitan de la siguiente manera: Hoy voy de compras, quiero un pantalón casual, ya lo visualicé, quiero un pantalón Dockers azul marino, planchado permanente sin pinzas al frente y en un largo de 30 pulgadas porque no quiero que lo arreglen de bastilla. Me mido el talla 34 que me queda pero como últimamente he comido harinas con fervor siento que reboso. Compro el talla 36, llego a casa pero no le quito las etiquetas ni lo haré por las próximas dos semanas en que me activaré más y comeré mejor. La idea detrás de esto es cambiarlo por el 34 y si fallo tengo el 36 de repuesto. Bueno soy culpable en este caso no de indecisión sino de un tipo de previsión distorsionada. Pero no me dejarán mentir que solemos hacer lo mismo, compramos cosas con tallas o estilos que no son muy lo nuestro y después terminamos guardando para cuando hayamos cambiado de estilo, de talla o la moda haya retornado. Y caemos por supuesto a tener cosas con etiquetas impolutas e inalteradas por nuestro estado voluble de ánimo o estilo.

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Consumismo, Víctimas Del Marketing.

Vivimos en una era de consumismo desenfrenado. Todo nos lleva a comprar no por necesidad propiamente sino por satisfacer un estilo de vida que realmente pocos entendemos pero que debemos propiciar. Entonces cuando compramos por la efervescencia de comprar, porque nos gustó como se miraba la prenda en la tienda, por el acomodo, por el color, hasta por la forma en que nos visualizamos utilizándola, hacen que pasemos a la caja a comprarla: Al final del día o de la vuelta al centro comercial, ya no sentimos esa misma emoción y decidimos colgar la prenda en el clóset o doblarla en el cajón aguardando una ocasión especial para usarla. Esa ocasión especial bien sabemos, no siempre llega, de hecho, la mayoría de las veces no lo hace. Pasado el tiempo y en alguna organización del armario nos percatamos que la prenda en cuestión cumplió meses sino es que años guardada.

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Wardrobing, Úsese y Devuélvase.

Esta palabra te sonará extraña pero no hay un equivalente (al menos aún) al español. Se trata de una práctica que para muchos cae en los terrenos del fraude, pues consiste en comprar prendas o artículos, utilizarlos sin quitarle las etiquetas y regresarlos posteriormente para obtener el reembolso gastado. Hay personas que hacen de esto un arte y debido a las políticas de ciertas tiendas, aprovechan los márgenes amplios para devolver las cosas sin gastar o mejor dicho obteniendo su dinero de regreso. Esta práctica es común, mucha gente y esto me consta, lo hacen sobre todo con prendas costosas, digamos vestidos de fiesta que son comprados un viernes, usados un sábado y regresados el lunes. La gente no le corta las etiquetas, usa la ropa ocultándolas. Cuando joven, durante mi época de estudiante universitario, trabajé como cajero en Sears, y por su política había que tener contento al cliente. Hubo un caso en que una mujer tuvo la osadía de regresar un vestido de noche que olía fuertemente a cigarro; pero por la política de empresa, se le tuvo que reembolsar el valor. Llamemos las cosas como son, esto no es más que otra manera elaborada de robar. En esos casos la empresa no puede vender de nuevo la prenda por lo que es una merma y si lo hace, terminamos como consumidores comprando algo “nuevo” que ya esta usado.

Es necesario identificar muy bien el por qué compramos algo, solo así podremos darnos cuenta de si es por necesidad o por deseo. Sabiendo distinguir qué nos motiva, estaremos en la capacidad de cuestionarnos si realmente importa comprar una blusa, un pantalón o un par de zapatos. Hay veces que la mejor forma de comprar algo nuevo es simplemente echándose un clavado en el propio armario, quitando por fin las etiquetas a esas prendas rezagadas. ¿Tú te identificas con alguna de estas situaciones? Comparte conmigo y con todas las lectoras tu propia experiencia.

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About Nacho Eguiarte

Arquitecto de profesión, mi pasión es por organizar espacios. Pongo especial atención a sus flujos y a la manera como nos relacionamos con ellos y con nuestras posesiones. Soy de Guadalajara México. Desde 2012 publico NACHOrganiza, el primer blog de organización en español con consejos para organizar tus espacios y tu vida. Soy miembro de NAPO (Asociación Nacional de Organizadores Profesionales) y del ICD (Instituto para la Desorganización Desafiante), también soy Tanatólogo (consejería de duelos y pérdidas). Mi lema es Espacios Organizados, Vida Simple.

English
Architect by trade, my passion is organizing spaces. I pay attention to their flow and the way we relate to them and to our possessions. I’m from Guadalajara Mexico. Since 2012 I publish NACHOrganiza, the first organization blog in Spanish with tips to organize your spaces and your life. I’m member to NAPO (National Association Of Professional Organizers) and ICD (Institute for Challenging Disorganization), also I'm a tanathologist ( grivieng counselor. My motto is Organized Spaces, Simpler Life.

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